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BIBLIOTECAS DE CASTRILLÓN

CITAS CON LA LECTURA

Literatura y fútbol

Literatura y fútbol

En estos días en los que el Europeo de fútbol y el ascenso del Sporting son noticia, se edita Cuentos a patadas, recopilación de narraciones con el deporte rey como protagonista.

Lejos quedan los tiempos en los que Borges oponía "civilización" a "barbarie", siendo el fútbol el gran representante de la locura y sinrazón humana. Lejos queda el desprecio de los intelectuales por esa pasión. Para Camus, el fútbol le enseñó todo lo que sabía. Para Pier Paolo Pasolini "El goleador es siempre el mejor poeta del año".

No sabemos si el libro llegará a la biblioteca, pero su publicación nos ha recordado que también el fútbol tiene cabida en este espacio, a través de los periódicos y del Don Balón, a través de libros que recogen técnicas, historia, biografías de los grandes mitos... a través de todas las historias que se han escrito en torno al mundo del fútbol....

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Un poema de Juan Gelman

Fábrica del amor

Alza tus brazos, ellos encierran a la noche, desátala sobre mi sed,

tambor, tambor, mi fuego.

Que la noche nos cubra con una campana

que suene suavemente a cada golpe del amor.

Entiérrame la sombra, lávame con ceniza, cávame del dolor,

límpiame el aire:

yo quiero amarte libre.

 

Tú destruyes el mundo para que esto suceda

tu comienzas el mundo para que esto suceda.




El argentino Juan Gelman recibió ayer el Premio Cervantes de Literatura

¿Quieres organizar tus libros?

Si eres una persona meticulosa y te gusta tener ordenados tus libros en casa, una buena opción es utilizar alguna de las herramientas que se encuentran disponibles en Internet.

Con el programa Catalogador puedes organizar tus colecciones de audio, video, juegos, libros y discos de una manera rápida y sencilla.

Shelfari te permite organizar tus libros en una estantería virtual: aparecerán así los libros que has leído, los que estás leyendo, los que has prestado, los que te gustaría adquirir, etc., podrás reflejar su localización real, escribir reseñas sobre ellos y puntuarlos.  Al mismo tiempo, el programa te permite mostrar esa biblioteca y ver las bibliotecas de otras personas con lo que podrás descubrir nuevos libros que te pueden interesar, y por supuesto, enlazar con personas de todo el mundo que tienen tus mismos gustos. Shelfmates es también una estantería virtual pública en la que pueden introducirse y clasificarse no sólo libros sino también discos y películas. Ambos son gratuitos y muy fáciles de usar.

 

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Un buen programa sobre libros

Página 2 es un programa que hacía falta. Un programa sobre libros, interesante y ameno, con un formato moderno y ágil, que sorprende y entretiene.

Se puede ver todos los domingos a las 20:15, en TVE, por supuesto.... en la 2.

También puedes verlo cuando te apetezca en su página web.

No al préstamo de pago en bibliotecas

Escrito y firmado por José Luís Sampedro, escritor, filósofo y buena  gente. *
  
 POR LA LECTURA
 Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él  solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl  May. 
 
 Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas.Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. 
 
Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro. 

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:
 a) obtiene algo a cambio.
 b) es objeto de una sanción.
 Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura? Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?  Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura?, ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña. *
 
¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS! *
José Luis Sampedro
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